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  Ciencias naturales
 

CIENCIAS NATURALES

En Ciencias Naturales, después de comenzar por comentarios sobre los autores griegos los árabes pronto se dedicaron a estudiar la naturaleza y a hacer sus propias observaciones. Así, lograron enriquecer el Herbario de Dioscorides en más de 2.000 variedades.

La farmacopea árabe contenía varias plantas y sustancias médicas totalmente desconocidas para los griegos. A ellos se debe el uso del ruibardo, la pulpa de tamarindo, la casia, el maná, las hojas de sen y el alcanfor. El uso del azúcar, que ellos preferían a la miel, dio lugar a una serie de preparaciones agradables y saludables. Con el azúcar hicieron jarabes y julepes y conservaron las hierbas y las frutas.

Los árabes introdujeron en Occidente los perfumes y las especias: incienso y otras resinas agradablemente olorosas procedentes de Arabia, esencia de rosas, nuez moscada, clavo y pimienta de vegetales como los tomates, espárragos, alcachofas, así como otros muchos tipos de confitura y exquisitas flores y rosas japonesas, etc. El café, desde luego procede del Yemen. Entre los animales domésticos, los mejores caballos venían de Arabia, las mejores razas de cabras de Asia Menor y las ovejas más renombradas de Marruecos. Los árabes habían desarrollado la agricultura a un nivel muy alto y tenían también un gran interés por la geología.

MEDICINA

Después de las matemáticas y de la química, la medicina fue la ciencia que más atrajo a los musulmanes. Durante los primeros siglos de la Hégira, era parte integral de una completa educación. Por eso el número de médicos famosos y de tratados es considerable. Los médicos musulmanes desempeñaron un papel decisivo en la ciencia médica de Occidente: Durante varios siglos los trabajos de Rhases, Avicena, Abul Cassis e Ibn Zohar, fueron, la base de los estudios médicos en todas las Universidades europeas. Las Escuelas de Medicina de Salerno y, especialmente, Montpellier, adquirieron fama mundial. El conjunto de conocimientos médicos publicados por Rhases (Abu Bakr Ibn Zakaria Al Razi) bajo el título de "Havi" (la vida virtuosa), así como su otro libro titulado "Mansur", sobre el califa Al Mansur, a quien se lo dedicó, fue durante cientos de años el más respetado y más ampliamente utilizado de los manuales médicos. "Havi" fue uno de los nueve tomos que constituían toda la biblioteca de la Facultad de Medicina de París en el año 1.395. Contiene la primera descripción de algunas fiebres eruptivas como la viruela y el sarampión. Al Razi introdujo en farmacia el uso de purgantes suaves, la aplicación de ventosas en caso de apoplejía y la utilización de agua fría en caso de fiebre persistente. A él se atribuye también la invención del sedal, que utilizaba con mucha frecuencia. Los trabajos de Al Razi fueron traducidos al latín y publicados en varias ocasiones, principalmente en 1.509 en Venecia y en 1.528 en París. Su tratado sobre la viruela fue publicado de nuevo por última vez en el año 1.745.

Abu Ali Al Hussein Ibn Abdallah, conocido en Oriente como Ibn Sina y en el resto del mundo como Avicena, fue sin duda alguna el más grande de todos los médicos musulmanes su (canun fi-`l-Tib) "Preceptos de la Medicina", se publicó en lengua árabe en Roma en el año 1.593. Apareció en una edición de cinco tomos que trataban respectivamente fisiología, higiene, terapéutica y materia médica.

Durante seiscientos años, desde el siglo XII hasta el siglo XVIII, esta obra maestra sirvió como base de los estudios médicos en todas las Universidades francesas e italianas. Durante el siglo XV fue editada quince veces en latín y una vez en hebreo. Se imprimió una y otra vez hasta el siglo XVIII e incluso a principios del siglo XIX se dieron clases excatedra sobre este trabajo en la Facultad de Medicina de Montpellier. Además, Avicena escribió también un libro sobre "Remedios para el corazón" y algunos poemas sobre medicina. Su farmacopea comprendía alrededor de 760 fármacos.

El progreso más importante realizado por los médicos musulmanes fue en el campo de la cirugía. Ya en el siglo XI sabían como tratar cataratas por prolapso o extracción del cristalino, litotricia y hemorragias; sabían como usar los cáusticos y sedales y practicaban la cauterización. Conocían los anestésicos que, generalmente, están considerados como un descubrimiento moderno. Frecuentemente, antes de una operación dolorosa, administraban una droga hecha de una planta llamada "cizaña", hasta que el paciente quedaba completamente inconsciente.

El cirujano musulmán más destacado es Abul Qasim Khalaf Ben Abbas (Abucassis) de Córdoba, que murió en 1.107. El famoso fisiólogo Haller afirma que sus trabajos fueron "la principal fuente de inspiración para todos los cirujanos desde esa fecha hasta el siglo XIV".

Las obras quirúrgicas de Abulcassis se imprimieron en latín en el año 1.487.

La España musulmana produjo otros muchos médicos de gran reputación, entre ellos, Ibn Zohar y Averroes. El principal mérito de Ibn Zhoar fue la introducción en la medicina de las leyes de observación científica. El punto más importante de su terapia era el de los poderes naturales del cuerpo humano para autocurarse de ciertas enfermedades. Fue el primero en combinar el estudio de la medicina con el de la cirugía y farmacia. Sus escritos sobre cirugía hablan por primera vez de la broncotomía y contienen instrucciones detalladas para el tratamiento de dislocaciones y fracturas.

Averroes (Abdul Walid Mohammad ibn Ruchd), cuya reputación como comentarista aristotélico eclipsó su mérito como médico, escribió un comentario sobre el "Canun" de Avicena y también sobre los trabajos de Galeno. Escribió un tratado sobre antídotos y también un libro sobre venenos y fiebres. Su  principal obra médica "Kulliyet" se imprimió por primera vez en Venecia en el año 1.490, siendo posteriormente editada de huevo varias veces en diferentes países. La oftalmología debe su existencia a la ciencia árabe; El "Memorándum para Oculistas" de Ali Ibn Issa, no se quedó anticuado hasta el siglo XIX. La operación de extracción de una catarata se llevó a cabo en el año 1.256 por Al Mahusin, que inventó la aguja hueca.

El sirio Ibn Al Nafis, que murió en Damasco en el año 1.289, demostró con exactitud el sistema circulatorio de la sangre trescientos años antes que el portugués Server, a quien generalmente sé atribuye este descubrimiento.

Una descripción de la circulación pulmonar fue presentada por un médico egipcio, Muhy Al Dine Tatani, en una tesis que escribió en la Universidad dé Treiburg,en 1.924.

Para terminar este breve comentario sobre medicina, hablaremos un poco sobre la higiene.

Sabemos que la religión musulmana contiene unas admirables normas sobre la higiene: baños frecuentes, prohibición del alcohol y la carne de cerdo. Además los médicos musulmanes siempre dieron mucha importancia a la Observación de las normas higiénicas en el tratamiento de las enfermedades.

"Los hospitales árabes, dice Gustavo Le Bon, fueron construidos bajo condiciones que, desde el punto de vista higiénico, fueron mucho mejores que nuestros hospitales de hoy día. Eran enormes y en ellos circulaban libremente el airé y el agua... Los aforismos de la Escuela de Salomo contienen muchas instrucciones muy valiosas sobre la higiene. Sabemos que esta Escuela, que fue considerada durante mucho tiempo como la mejor de Europa, debe su. Reputación a los árabes".


 
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